Junto a su marido Felipe y su hijo Thomas, esta recicladora oriunda de Coronel ha hecho de la recolección de residuos su forma de vida y su fuente de ingresos. Hoy, sueña con generar mayor cultura ambiental en su comuna y con crear una empresa que le permita apoyar a otras personas que, como ella, se atrevan a vivir de este oficio.

 

Vilma Riquelme tiene 40 años. Los últimos cinco los ha pasado en Villa Mininco, donde conoció a su marido Felipe Hueiquil. En ese momento, decidieron partir juntos a Coronel en busca de mejores oportunidades, sin imaginar que esa decisión marcaría el inicio de su vida como recicladores de base.

Tras un tiempo en la Región del Biobío y ante la dificultad para encontrar trabajo, ambos empezaron a ver en el reciclaje una opción rentable y relativamente fácil de implementar. Primero partieron recolectando latas, cartones y papeles, para posteriormente incorporarse al reciclaje y venta de chatarra y electrodomésticos como lavadoras, que eran dejados por los vecinos en vertederos de la comuna.

“En esos años no existía mucha información y nosotros tampoco teníamos acceso a Internet para buscar la forma de reciclar correctamente. Fuimos aprendiendo en el camino, ya que en Coronel existía una gran red de recicladores que nos ayudaron a perfeccionar nuestros conocimientos”, sostiene Vilma.

Todos esos años de trabajo, observación y aprendizaje han dado frutos, ya que Vilma y su marido, quienes están de vuelta en Villa Mininco, han seguido ganándose la vida a través del reciclaje y se han convertido en los únicos gestores de la comuna. “Este trabajo no es fácil, pero es algo de lo que me siento orgullosa y que intento inculcar a mis hijos, ya que además de ser nuestra fuente de ingresos, nos permite contribuir al cuidado del medioambiente y hacer un bien a la comunidad”, agrega Vilma.

Hoy esta familia cuenta con el reconocimiento y apoyo de sus vecinos, quienes muchas veces les llevan latas, botellas y otros materiales reciclables. ¿Qué esperan para el futuro? Actualmente, Vilma, su marido y su hijo Thomas están trabajando para crear su propia empresa de compra y venta de residuos, con la esperanza de ayudar a generar trabajo en la zona  y apoyar a otros emprendedores que, como ellos, se animen a vivir de este oficio.