Algunos escépticos no creen que se pueda vivir sin basura, mucho menos que un país entero deje de producir desechos. Pero nosotros creemos que sí es posible… ¡Es más, tenemos evidencia!

La provincia de Kamikatsu contiene varias aldeas en los valles del rio Katsuura. Fuente fotografía: LaVanguardia.com

Kamikatsu es una provincia del sur de japón, a 500 kilómetros de la capital Tokyo, donde viven no más de 1600 personas. El lugar está repleto de cordones montañosos, cubiertos de densos bosques, pero las personas se han instalado en los valles, a orillas del río Katsuura. En este municipio, se recicla el 90% de la basura Prácticamente todo se reutiliza y se le da nueva vida en vez de desecharlo.

Pero no siempre fue un paraíso. En los 90, había solo dos incineradores de basura en la zona, los cuales no daban abasto para la cantidad de desechos que llegaban de las aldeas de la provincia. Pero en vez de simplemente instalar otro incinerador, que sería la solución simple, decidieron transformar su problema en una oportunidad. En 1995 el municipio ofreció ayuda financiera a todos los hogares que instalaran una compostera para reducir sus deshechos orgánicos, que eran el 30% de toda la basura. El 97% de la población adoptó esta medida y la contaminación se redujo considerablemente.

Hacia los cero residuos

En el 2000, se informó que uno de los dos incineradores no cumplía con las normas medioambientales, lo que fue el impulso final de Kamikatsu para volverse el primer municipio cero residuos de Japón.. En donde antes había un incinerador público de basura, se instaló la Estación de Desechos Hibigaya, a la que todos los habitantes de la provincia se dirigen para depositar su basura. Este punto limpio tiene 45 categorías para separar los desechos, los que a veces  son separados por quienes van a dejarla y otras veces por los voluntarios que trabajan en la planta. Debido a la cantidad de gente que llegaba a la estación para dejar su basura, el lugar se convirtió en un punto de encuentro entre los pobladores, donde quienes van a reciclar también buscan una buena conversación y un rato con los amigos.

Quienes dejan su basura en la estación deben separarla en 45 categorías distintas, las que están señalizadas con carteles e ilustraciones para la población analfabeta.
Fuente fotografía: Nippon.com

La especificidad con que se separa la basura en esta estación hace que su distribución a plantas de reciclaje sea muy rápida y eficiente. Sin embargo, aún hay productos que se llevan a incinerar, principalmente productos higiénicos. Para esto, el municipio decidió fomentar más la cultura de la reutilización, dándole, desde 2017, a todas las familias jóvenes de la provincia un kit de iniciación en los pañales de tela.

El ejemplo de Kamikatsu tiene algunas diferencias obvias con nuestra ambiciosa meta, no es lo mismo coordinar una provincia de 1500 personas que un país de 18 millones, pero hay una lección importante que rescatar de su historia: las medidas del municipio solo fueron posibles porque las personas adoptaron con mucho entusiasmo los nuevos hábitos de reciclaje. Si las personas están dispuestas, los cambios pueden lograrse.

Fuente fotografía: Nippon.com