1.-Prefiere termos y tus propias botellas:

Quizás no te das cuenta, pero cada vez que compras un líquido, agregas un poco más de plástico a tu producción de basura. Si en vez de comprar botellas desechables llevas tus propios contenedores personales para mantenerte hidratado durante el día, al cabo de una mes habrás ahorrado dos kilos y medio de plastico. Si no puedes llevar contigo una botella o termo durante el día, prefiere siempre recipientes retornables o recicla tus plásticos desechables.

2.-Come un poco menos:

Cada vez que nos alimentamos se producen desechos en el proceso de llevar la comida a nuestro plato, ya sea al botar los recipientes de los ingredientes que usamos para cocinar, o los residuos de comida que dejamos en nuestro plato, como huesos de carne. Según una investigación de la revista Bussines Insider, los platos de comida en una casa común se han vuelto un 138% más grandes que hace 50 años, reduciendo un poco las porciones que consumimos podemos hacer un impacto inesperado en nuestros desechos. También utilizar la comida sobrante para procesos biológicos como la producción de compost o reciclaje orgánico.

3.-Limita tu cantidad de bolsas (incluso las de tela)

En Chile se ha reducido enormemente el uso de bolsas plásticas debido a la legislación que prohíbe su uso en supermercados. Pero incluso las bolsas de tela o papel, que han llegado a reemplazar las bolsas plásticas, pueden causar un fuerte impacto en el medio ambiente. Según un estudio de la agencia medioambiental del Reino Unido, producir una bolsa de papel cuesta cuatro veces más energía que una bolsa de plástico, y fabricar una bolsa de tela genera 104 veces más contaminación que una de plástico. Sin embargo ya que las bolsas de plástico son de un solo uso y tardan más de mil años en degradarse, su impacto al medio ambiente es mucho mayor. La clave está en reutilizar las bolsas de papel y tela lo más posible.