Reducir nuestro consumo, reutilizar nuestros materiales y reciclar nuestros residuos, son formas eficientes de ayudar a cuidar el planeta. Cualquiera de estas acciones aporta con el ahorro de energía, ya que disminuye la demanda por materia prima nueva que se extrae de nuestros recursos naturales. Sin embargo, existe una relación mucho más cercana entre los hábitos de reciclaje y el cambio climático que vive la Tierra, y tiene que ver con nuestros residuos orgánicos.

El problema orgánico de los vertederos

Hemos dicho antes que compostar es una de las acciones que más ayuda a reducir la basura que generamos, ya que más de la mitad de nuestros desechos está compuesta de materia orgánica. Por lo tanto, cuando dejas de botar este tipo de residuos a la basura, estás evitando que terminen en un vertedero y a la vez estarás combatiendo el cambio climático. Te explicaremos porqué.

Cuando los desechos orgánicos llegan al vertedero, estos se depositan sobre una cama de plástico, formando una gran pila de basura. Una vez que esta montaña de residuos llega a cierta altura, se cubre con una nueva capa de plástico, la cual se vuelve una base para depositar más residuos, y así progresivamente.

Este método para apilar la basura hace que el proceso de descomposición de la materia orgánica sea muy ineficiente, ya que no hay mucho oxígeno pasando por el ecosistema. Debido a eso, cuando la comida se pudre libera una gran cantidad de gas metano.

Reduciendo el metano

Este nombre quizás te haya sonado familiar. El gas metano es uno de los famosos gases de efecto invernadero, que provocan que la radiación solar no sea capaz de abandonar nuestra atmósfera y, por ende, aumente la temperatura de nuestro planeta. Según la revista Forbes, el metano es hasta 84 veces más contaminante que el dióxido de carbono (CO2).

En cambio, cuando los residuos orgánicos son utilizados en compostaje, el sistema se airea regularmente y el proceso de descomposición es mucho más eficiente. Según un estudio de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, un kilo de basura orgánica en un compost produce 95% menos metano que en un vertedero.

Así, cuando reducimos nuestros desechos orgánicos, no solo estamos caminando hacia una economía circular, sino que además estamos combatiendo directamente el calentamiento global.