Constanza Cifuentes y Cristina Acuña son las fundadoras de un revolucionario proyecto que redefine la manera en que, hasta ahora, en Chile y el mundo, se reutiliza el poliestireno expandido (plumavit) transformándolo en pintura.

La idea comenzó a fines del 2014. En su etapa inicial solo contó con las dos químicas centradas en el trabajo de laboratorio que realizaban en la cocina de Acuña. Mediante pequeñas pruebas fueron observando como el plumavit reaccionaba al contacto de distintos solventes. El 2015 ya se habían adjudicado un Start Up Chile de Corfo, lo que las ayudo a continuar con su investigación. El 2016 pudieron definir su producto: pintura vial, la que se usa para pintar las calles. Después de eso comenzaron a hacer pruebas para mejorar el producto para conseguir más fondos.

Ese mismo año, aparecieron en una nota de Canal 13. Al día siguiente tenían más de 200 correos, aparecieron viejos conocidos y personas que les querían dejar residuos de plumavit en pequeñas bolsas. Esto aún sorprende a Héctor Oyarce, el actual encargado de laboratorio del negocio “Todavía viene gente con bolsas muy chiquititas a dejar plumavit, por lo general no las podemos utilizar porque son envases de comida, pero es sorprendente como las personas se acerca”. Constanza corrobora esto, “Llegan muchas personas a dejar los residuos que juntan por meses, para hacerlo nos contactan por la página y nosotros lo recibimos, lo único que pedimos es que no esté sucio, pero es muy lindo ver lo que se genera por este proyecto”.

Cifras de la Universidad de Chile señalan que anualmente en el país se producen 10 mil toneladas de plumavit que no se recicla. En algunas ciudades ya ha llegado a ser prohibida su utilización como en Washington DC, San Francisco y Seattle; mientras que en otras se ha comenzado a discutir su reglamentación y uso, como en Londres, Paris y Toronto.

El daño medio ambiental que este tipo de plástico genera se presenta principalmente en el ecosistema. La vocera de la campaña “#Chilesinplástico”, de Greenpeace Chile, Soledad Acuña advierte: “El poliestireno representa un problema mayor que otros plásticos, porque empieza a pulverizarse en las mismas perlas plásticas que tiene, lo que lo hace más atractivo para los animales, que lo ingieren y se intoxican”.

Las propiedades de este material no solo se vuelven un problema para el medioambiente. Es usado comúnmente por su higiene para aislar a los alimentos, no se enmohece y no se descompone, lo que lo convierte en un material complicado de tratar. Pero para sus mismos productores se vuelve un problema ya que es muy liviano y ocupa una gran cantidad de volumen, lo que hace que sea muy caro transportarlo y almacenarlo, por esto es por lo que tanto para Idea-Tec como sus compañeros estratégicos Aislapol, ha sido un proyecto de muchas ventajas, ya que ambos se benefician de la relación.